PENSAMIENTOS

 

    * Estos son sólo algunos de mis pensamientos (uno es de mi esposa), usted puede o no concordar con ellos. Son sólo una forma de expresarme y un intento de ayudar, más allá de las creencias particulares, a aquellos a quienes estas palabras puedan llegar, esperando que llamen la atención de su propia sabiduría y la misma se manifieste aunque sea un poco. Si algún material de mis páginas sirve para brindar a otros aunque sea una mínima ayuda o guía, y les trae aunque sea un ínfimo beneficio, transfiero los méritos que deriven de ello a todos los seres sintientes, con la esperanza de que podamos vivir en paz y de una vez por todas despertemos a nuestra verdadera naturaleza, conviviendo en armonía, en unión y libertad.
    Pido perdón si por alguna razón alguien se siente ofendido, pero esa no es ni será nunca mi intención, y también pido perdón por mi ignorancia y mis errores, los cuales espero con el tiempo poder transformar en sabiduría y aciertos.

     Espero sepan disculpar si en algunos casos, tal vez demasiados, embarro los conceptos tratando de decir demasiadas cosas a la vez.

 

Miedo al 2000 (fines de 1999)

    Como de costumbre se teme a los cambios, como ser al cambio de gobierno, al cambio de casa, al cambio de ciudad, etcétera. Pero surgen miedos especiales al cumplir los 15 años en las mujeres, los 18 en los hombres, o los cuarenta o los cincuenta, o cualquier otro decenio de vida, y peor cuando hablamos del cambio de decenio en la fecha, el de siglo, y por su puesto ni hablar del milenio. Esos miedos son ancestrales. Algunos fueron hechos a propósito para poder dominar o inculcar una creencia: "¡Sigan los mandamientos de Fulano o caerán rayos y centellas!"; "Si no se amparan en el Gran Merengano y siguen sus órdenes, caerán en el peor infierno junto con el Gran Destructor, el Hijo Renegado Diabolito. Todo lo malo es culpa de él y si la humanidad no toma el Camino del Gran Merengano, llegado el momento Él mandará sus soldados para que destruyan todo con lluvias de soda cáustica, vientos de gases olorosos, calor abrasador de estufas gigantes y temblores al ritmo del la lambada".
    No es mi intención burlarme de nadie, pero a veces, exagerando (aunque no tanto), vemos las cosas un poco más claro. Simplemente entiendo que hay un dirección adecuada para el desarrollo espiritual o como quieran llamarlo, y si se rechaza aquello que la naturaleza nos brinda como una oportunidad para crecer, las cosas nos irán yendo de mal en peor. Con el correr de las vidas, si se acumulan muchas lecciones no aprendidas y uno se engancha en el facilismo sin importar las consecuencias hacia uno o hacia los otros, nos alejaremos cada vez más del camino correcto y de nuestra esencia más pura, de nuestro ser superior o de nuestra verdadera naturaleza, enredándonos en una falsa luz que cuando es descubierta resulta ser una red oscura plagada de sufrimientos.

    El universo es ilimitado, lleno de lugares habitados y seres de todo tipo, ya sea de nuestra dimensión o de dimensiones más sutiles y también más densas. Muchos de ellos tal vez sean muchísmo más evolucionados que nosotros, pero algunos se inclinan hacia una armonía y un desarrollo de todos los seres por igual en el universo, y otros se inclinan a todo lo contrario, buscando fortalecer la destrucción o el florecimiento de lo erróneo para beneficio propio.
    Como en este tipo de mundos de tres dimensiones es más fácil destruir que construir, romper que crear,: alejarnos del buen camino es fácil y aquello que perjudica nuestro desarrollo también.

    Los MENSAJES APOCALIPTICOS asustan a muchos y tal vez los hagan enderezar su camino por miedo (para eso inventaron el infierno y el paraíso en los primeros concilios cristianos y también en muchas culturas), pero para otros SOLO SIRVE PARA QUE SE DESESPEREN Y ENCAUCEN TODO HACIA ESA IDEA DE DESTRUCCION Y DESESPERACION INMINENTE. CUANTOS MAS SEAN LOS QUE CREAN EN ALGO, MAS FUERZA TENDRA ESE ALGO.
    Hay que entender que el karma de la humanidad lo creamos muchos seres, y si muchos insisten en tener la idea de destrucción, se forma una gran nube mental y emocional difícil de parar. El problema real es que ya es hora de dejar atrás muchos hábitos y pensamientos erróneos y destructivos, y de dejar de agarrarse puramente de fuerzas exteriores, y en cambio mirar hacia adentro donde está ese GRAN TESORO, donde todo un gran potencial está esperándonos, y mirar hacia afuera y a los otros seres como parte de nosotros mismos.

    Según tengo entendido, se empezaron a contar los años de esta era desde el 1 y no desde el 0. Es decir que al terminar el primer año se entró en el año 2 y no en el 1, por lo cual acabamos de entrar en el 1998. Además, se sabe por diferentes estudios que Jesús de Nazaret nació entre 4 y 8 años antes de la fecha que establecieron como año de su nacimiento, por lo cual el 2000 real después de Cristo ya pasó hace unos cuantos años.

    Según un artículo que leí en la revista española Año Cero Nº 79, el texto más antiguo del Apocalipsis es el Libro de Daniel (150 aC) y fue redactado para levantar la moral de los hebreos durante la persecución que sufrían en la época de Antíoco Epífanes IV. Luego fue seguido por muchos otros que fueron incluidos en el Antiguo Testamento y más tarde declarados apócrifos por el Concilio de Trento en 1548. Un siglo después de Cristo fue escrito un libro monográfico sobre el Apocalipsis en el Nuevo Testamento.
    En la cultura hebrea el número más alto con nombre propio era el 1000, y el uso de miles en sentido figurado, se utilizaba para significar cifras que superaban las posibilidades contables de su cultura.
    Permanentemente diferentes sectas han anunciado el fin del mundo para diferentes fechas que ya han pasado, y siempre aparecen algunas más. Esto ha llevado a una gran cantidad de suicidios.
    Estamos atados a condicionamientos de todo tipo, estamos llenos de creencias, conductas y pensamientos prestados. Nuestra sabiduría y nuestra percepción intuitiva están oscurecidas por filtros colocados de diferentes formas que obstruyen su desarrollo y su buen funcionamiento. Buscamos afuera aquello que ya está adentro.

    No me cabe duda alguna de que diferentes civilizaciones provenientes de otros planetas y sistemas se han contactado a través de la historia y tal vez se contacten con algunos de nosotros. Tal vez lo hicieron y lo hacen para ayudarnos en nuestras evolución, y a la vez cuidar (sin intervenir demasiado en nuestro libre albedrío) de que nuestros errores no afecten en forma catastrófica al resto del universo. Todo está interrelacionado. "Cuando esto es, aquello es. Cuando esto deja de ser, aquello deja de ser". Estamos destruyendo el planeta de diferentes maneras y su destrucción influiría de gran forma en el resto del universo. No es ilógico pensar que otros seres estén cuidando sus intereses. Lo ya creado apunta a una respuesta de la Madre Tierra, pero éste es el momento de cambiar. No agachemos la cabeza ni esperemos que alguna extraña nave nos venga a buscar, hagamos lo posible dando lo mejor de nosotros cuidando nuestro entorno y a nuestros semejantes como hermanos, a pesar las diferencias de aspecto y pensamiento. El futuro lo hacemos cada día. Aunque a veces hay resultados predecibles como en una carrera donde corre un supercaballo, muchas causas y condiciones diversas pueden cambiar el resultado final de la misma. 
    Vale la pena hacer un esfuerzo por crecer y cambiar esa supuesta destrucción del mundo por la transformación del mismo cambiando uno, y siendo aquello que quisiéramos que los otros sean. 
    Demos el ejemplo. No rechacemos nuestras sombras, aquello que tememos en nosotros y se termina proyectando en el "exterior" como algo amenazante. Si lo seguimos haciendo nunca terminaremos de evolucionar y serán peores los retos a los que tengamos que enfrentar. Resolvamos nuestros asuntos pendientes y enfrentemos nuestros miedos en vez de proyectarlos afuera.

Pintemos el futuro con otro color .

 

 Introducción al Sutra de la extinción final del Dharma  (febrero de 2005)

    Como en muchas épocas, la gente espera el famoso apocalipsis. No todos saben que el apocalispsis fue escrito para el pueblo judío con una determinada función. De todas formas la gente se esfuerza por tratar de que suceda a cada rato. Con la llegada del fin de la primera centuria, de la segunda, del primer milenio, del segundo, etcétera.

     Y mucha gente y muchos gobiernos hacen su mejor esfuerzo por invocar la destrucción del planeta y de la vida que todavía queda en él. Hoy en día seguimos con gobiernos que invierten miles de millones en explorar otros planetas en vez de cuidar éste, fabrican guerras en las que invierten grandes fortunas para vender armas o hacer negocios con el petróleo y otras riquezas. Hacen que lo que comemos sea cada vez más artificial, más contaminado, más carente de energía natural, nos llenan de supuestas facilidades y sólo logran intoxicarnos y complicarnos en enfermedades cada día más ingeniosas con su tecnología transgénica, sus clonaciones, sus pesticidas, gases tóxicos, dependencia de información al instante, radiaciones y rayos múltiples que atraviesan el espacio que nos rodea, celulares que nos distraen con sus mensajes, sus jueguitos, sus micro ondas que fríen nuestro cerebro y pulso a pulso sacan nuestras células de frecuencia. Mientras muchos mueren de hambre y no tienen un techo bajo el cual cobijarse o ropa para cubrirse, invierten en guerras, esclavizan y matan animales diciendo que están para comérselos y destruyen especies (a veces sólo por deporte), crían a las pobres vacas que gastan campos que rendirían y alimentarían más si se los cultivara con cereales, mientras esa gran cantidad de vacas que hacen reproducir en cantidades anormales genera gases que colaboran aún más a la destrucción de la capa de ozono. Siguen talando bosques, destruyendo ecosistemas, especies animales y vegetales, usando combustibles no renovables que terminan contribuyendo a un calentamiento global seguramente irreversible, que junto con las pruebas de armas poderosísimas que golpean al planeta como un martillo gigante que lo va resquebrajando, están logrando que el clima sea más feroz que nunca. Un diluviecito por aquí, un derrumbe por acá, un gran tornado por allá y por allí un tsunami, que seguramente habrá sido consecuencia de alguna pruebita de un arma un poco potente o "daño colateral" consecuencia de alguna rajadurita dejada por algunas pruebas "con fines pacíficos".

       Después vemos películas como las de Michael Moore que nos muestran cómo los grandes "defensores del planeta" (?) se arman hasta los dientes hasta en sus casas y se meten en infinidad de países para derrocar dictadores y poner los suyos, que normalmente terminan dándoles la espalda; entrenan y arman grupos que después se dan vuelta y se hacen "terroristas". Guiados por sus sectas o logias secretas de "ángeles de luz" que pululan por todo el mundo, manejan los hilos de la vida de los seres a su placer y hacen que ganen quienes ellos quieren. Combaten terroristas que ellos crearon con sus sistemas y mientras llenan de miedo a sus pueblos fabrican muchos monstruos peligrosos a los que quieren desarmar mientras ellos están llenos de armas de destrucción peores que las que quieren combatir (que a veces no existen). Pienso que es algo así como la proyección de su propia sombra. Los defensores del mundo terminan siendo los que no quieren colaborar para dejar de contaminar de una vez por todas el planeta antes de que reviente, y ponerse a "dejar" desarrollar otras formas más limpias y menos peligrosas de energía. "Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago".

       El Buda predijo que su enseñanza decaería. La práctica más correcta duraría un cierto tiempo -la era del Dharma Correcto- (unos 500 años), luego habría una era donde se centrarían mucho en la apariencia externa a través de la construcción de monumentos e imágenes -la era de la imagen del Dharma- (unos 1000 años), y luego habría una larga era de decadencia de la enseñanza y la práctica -la era de la decadencia del Dharma-, (tal vez unos 10.000 años). Después aparecerá otro ser que llegará a ser un Buda en este planeta y transmitirá nuevamente el Dharma, Maitreya, quien representan como el Buda gordito y sonriente, quien ahora es aún un Bodhisattva. En la era del fin del Dharma la gente se aleja de la práctica de los preceptos, se infiltran quienes lo que menos quieren es practicar y corrompen las órdenes religiosas, se difama la enseñanza verdadera para que no sepamos reconocer maestros desviados, aumentan la dejadez y el facilismo y todo se deforma y se deteriora. Hasta llegar a la extinción final del Dharma. En este Sutra el Buda describe cómo sucederá ese largo proceso.

       Como siempre, las fechas no son precisas, como en occidente, donde el tiempo fue atrapado en los relojes y estructurado en calendarios caprichosos que nos fueron alejando del ritmo de la naturaleza. En el Budismo y en el Hinduísmo, por ejemplo, el tiempo y el espacio no están tan limtados, lo que hace que la mente tampoco se encasille en estructuras caprichosas. Sin necesidad de tanta estructura caprichosa y de tantas "comprobaciones científicas", ya en épocas antiguas se conocía de la existencia de partículas atómicas, de infinitos mundos, muchos de ellos habitados, de mundos con suelo de vaidurya, una sustancia similar al diamante (hace unos días salió en los diarios que aparentemente, por las actuales investigaciones, hay planetas con una gruesa capa de diamante como suelo) como se menciona por ejemplo en el Sutra del Buda Maestro de la Medicina, y muchas otras cosas que la ciencia no terminó de descubrir. Por si algunos no lo saben, los científicos han buscado conocimientos que ayuden a comprender resultados de sus investigaciones, en la mística de oriente, generalmente en el Budismo, el Hinduismo y el Taoísmo. El mismo Einstein dijo que la religión del futuro será una religión científica y que si alguna religión se le parece, esa es el Budismo.

       El primer Sutra en desaparecer será el Shurangama, el cual entre muchos conocimientos y prácticas muy importantes, deja al descubierto a muchos fantasmas y demonios que dominan a seres que se hacen llamar maestros y engañan a multitudes. En su última parte describe cincuenta estados mentales desviados asociados con los cinco skandhas (componentes psicofísicos del los seres). Por cada estado mental se describen: los fenómenos mentales experimentados por el practicante, las causas de los fenómenos y las dificultades que surgen del apego a los fenómenos y la mala interpretación de los mismos. Una guía muy importante para budistas y no budistas. Muchos que han tenido experiencias que consideraron místicas, extraordinarias y divinas, generalmente teniendo alguna experiencia de luz, han interpretado mal esa experiencia como se advierte en el Sutra y han creído ser algún tipo de ser santo, enviado, mensajero, gran maestro o algo por el estilo y se han vendido como grandes gurúes, maestros, santos, etcétera, llenándose de pobres seguidores y de alguna que otra comodidad y ganancia personal. Generalmente detrás de ellos hay seres oscuros que aprovecharon esa mala interpretación de su experiencia y los manipulan o explotan sus más bajos deseos e instintos. Normalmente, cuando se aburren de manipular a estos "maestros desviados", los dejan y sus víctimas terminan con problemas con la ley y sus seguidores terminan pagando también las consecuencias y no sólo en esta vida.


       El Venerable Maestro Hsuan Hua decía que mientras el Sutra Shurangama sea mantenido y se siga recitando su mantra, no dejaremos que llegue la extinción final del Dharma, y podremos hacer que ésta sea la era del Dharma correcto y no la era del fin del Dharma.


       El Sutra de la extinción final del Dharma describe la decadencia que irá sufriendo la enseñanza correcta, cómo la comunidad religiosa se irá desviando y dejando de lado la práctica correcta, las persecuciones de quienes realmente sigan en verdad el Camino. El Sutra Shurangama y su mantra serán los primeros en desaparecer por todo lo que describen y la fuerza combativa del mantra. Todo esto sucederá, o de hecho sucede, en un extenso período de tiempo, no como siempre piensan muchos que ante algunas señales que les llaman la atención (como sucede cada tanto) todo se desmorona ya. Se viene desmoronando desde hace muchísimo tiempo, pero a la vez muchos lograron, logran y "lograrán" mucho en su desarrollo espiritual. Sin dudas, queda mucho por hacer. Cuantos más sigan un buen camino dentro de sus creencias, aprovechando lo bueno que tengan, más difícil será que pese más lo desviado. Lamentablemente siempre hay seres que son tomados por grandes maestros porque se saben algunas frases lindas o confusas que hacen que la gente piense que son iluminados, o porque se visten como algún arquetipo de sabiduría o hablan con cara de angelitos y como si flotaran en las nubes, o tal vez porque hablan de "amor" (no exactamente de amor universal desapegado) o hacen un par de actos de prestidigitación haciendo creer que tienen algún poder celestial (hay personas que sí desarrollan ciertas facultades pero sabiamente no las exhiben) y obnubilan a los crédulos. A veces surgen movimientos que se llenan de dinero y juegan con la necesidad y la confusión de las personas y compran grandes lugares y venden cada día más chucherías que dicen ser elementos sagrados, como la supercruz del rayo multicolor del sagrado corazón del desierto de Calamuchita (?) o el óleo milagroso de las tribus santas del desierto sagrado de la Conchinchina (comprado en un supermercado).

    Entre toda esta gama de variadas influencias oscuras, costumbres desviadas y malos consejos, aunque hayamos cometido errores, podemos despertar, tomar conciencia de nuestros errores y puntos de vista desviados y tomar gradual y prudentemente el Buen Camino y ayudar a que entre todos, a través de nuestros buenos actos, nuestro desarrollo espiritual y nuestro ejemplo podamos generar una buena energía cada vez mayor que ilumine nuestro hoy y dejemos de colaborar con la creación de un oscuro mañana..

  

Gustavo F. Brahamian (Shan Ke)

febrero de 2005

       A continuación les dejo unas fotos de algunas de las incontables imágenes religiosas (sé que hay de diferentes religiones) que no fueron destruidas por el tsunami recientemente ocurrido que causó cientos de miles de muertos.

       Las fotos son del sitio (en inglés) del Venerable Maestro Heng Sure
http://paramita.typepad.com/

 

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Hagamos quedar bien a la humanidad  (Agosto de 1998)

    Hace ya unos seis años que practico el Budismo como forma de vida. La vida misma me hizo confirmar lo real de sus conceptos y la necesidad de investigarlo y practicarlo, lo cual no indica que piense que otras formas de pensamiento, creencia o práctica no sean buenas. Las distintas creencias se adecuan a nuestro nivel de desarrollo, a nuestras afinidades o facilidades o también a nuestra etapa de la vida. Siempre tienen algo que enseñarnos.
    Cada uno tiene una carga propia acumulada durante muchas existencias, tanto de aciertos como de errores. Esas acciones (karma) realizadas, tanto con el cuerpo, la boca o la mente, dejan una especie de memoria energética, que tarde o temprano dará sus frutos dulces, amargos o neutros. Esas fuerzas junto con nuestras creencias y deseos fuertes y apegos, nos modelan y nos llevan a nacer una y otra vez de diferentes formas y en diferentes mundos. Unos más materiales y otros más sutiles. Así nacemos en determinadas condiciones con determinadas características y tendencias. Esto nos lleva a experimentar aquello que precisamos para nuestro progreso, aunque a veces duele bastante. Debemos superar y transformar nuestra codicia, nuestra ira y nuestra ignorancia, como también ir trabajando la carga nociva de nuestro mal karma y reforzando la de nuestro karma favorable, para que nuestro camino de progreso tenga menos obstáculos.
    Si nos damos cuenta de un error, debemos dejar de cometerlo y poco a poco realizar lo contrario. No siempre es conveniente que sea de golpe, debido a que si estamos manejando a 200 Km por hora, no podemos pisar de golpe el freno. Yo comía carne y verduras, hasta que me relacioné el animal vivo al que uno le tiene cariño y respeto, y la carne que llegaba a mi mesa. Sumado a esto me enteré de lo que les sucede a estos animales desde su cautiverio hasta su matanza. Además conocí que el cuerpo humano no tiene realmente las características de un carnívoro. Si hubiera dejado la carne de golpe, mi cuerpo se hubiera resentido, sin embargo, lo hice gradualmente y fue para beneficio propio (y el de muchos animales, por supuesto).
    Con el tiempo creamos hábitos que forman parte de nosotros y los tomamos como algo normal, pero no analizamos lo que estamos haciendo. Si ese hábito es perjudicial debemos ir cambiándolo por otro más saludable. Aunque cueste. Así como si dejo un par de hojas secas caídas en mi jardín, y hago lo mismo mañana; cuando me de cuenta serán tantas que se taparán los desagües y no dejarán lugar para que otras plantas se desarrollen. Empecemos por lo chico para que no se haga grande.
    Las mismas palabras que nos repitieron de chicos y las que repetimos día a día, nos están programando. Si siempre me dijeron al equivocarme "¡Sos un inútil!, ¡tu hermano es mejor que vos!", es lógico que me sienta y me comporte con baja autoestima y me sienta un inútil.
    Si siempre digo "No creo que me salga bien". Eso es lo que me sucederá.
    Meditemos sobre qué hacemos, qué decimos y qué pensamos. No hagamos lo que no queremos que nos hagan. No hagamos lo malo y sí hagamos lo bueno.
    Hagamos quedar bien a la humanidad.

     

No nos apuremos  (Octubre de 1998)

    A veces nos anticipamos a los hechos y cometemos errores que no podemos reparar. Tal vez tengamos la suerte de ser personas que llevan una buena forma de vida, con una conducta bastante limpia: no mentimos, no hablamos mal acerca de otros, no pasamos ni nos enredamos en chismes, respetamos la vida y los derechos de otros seres, etc. Pero no todos hacen lo mismo (aunque sería muy bueno). Entonces aparecen chismes que nos hacen dudar de alguna persona, con respecto a su amistad, su honradez o su situación. O a lo mejor vemos a alguien en una situación comprometedora. Por desgracia, la reacción general es condenar al otro, y aunque se pruebe su inocencia, nos quedamos con alguna duda y esa persona ya no es la misma para nosotros. Eso sucede porque damos más importancia a lo malo que alguien hace, lo condenamos de entrada como "culpable" y no nos ponemos en su lugar o no nos damos tiempo a hablar con la persona acusada o a analizar qué causas y condiciones rodearon ese momento, o si hubiésemos estado en igual situación, qué hubiésemos hecho.
    También es importante entender que todos podemos equivocarnos y que de esa equivocación es mucho lo que podemos aprender. Además, cada uno debe vivir su vida y no la de los demás. Eso no implica que nos olvidemos de los otros, significa que no debemos tratar de manejar la vida de otros, ni pensar que nacimos sabiendo. Podemos dar nuestra ayuda a otro que lo necesite, aunque no a la fuerza, pero pienso que no debemos decirle qué es lo que tiene que hacer, sino darle nuestra opinión de lo que consideramos correcto y lo que no. A veces el karma nos lleva a vivir en una determinada situación y en ella es como realmente tenemos la experiencia necesaria para aprender lo que necesitamos.
    Desgraciadamente he visto cómo algunas personas hacen enredos o mienten un poco para hacer más entretenido su tiempo o porque no saben qué hacer, o simplemente porque por envidia o celos, en vez de mejorar ellos, tratan de ensuciar a los otros.. O también se ponen a hablar de cualquier cosa o a criticar por el solo hecho de llenar ese vacío interior. Las consecuencias pueden ser graves. Lo mismo cuando desde afuera se observa alguna conducta en alguien sin saber lo que está sucediendo a su alrededor, y se critica duramente sin hablar con esa persona; especialmente si no se la tiene al lado.
    Estas cosas me han pasado y la ligué de rebote. Y a veces por ser tolerante, parece que te toman de punto para ensuciarte un poco. Por suerte si uno lleva una conducta clara y recta, y si se trata de ser sincero y reconocer los errores y reformarse, hay personas que te apoyan y buscan que esas calumnias se aclaren para que no se formen conceptos erróneos.
    Pensémoslo bien... "No hagamos a otros lo que no queremos que nos hagan".
    Con paciencia y constancia lograremos llegar a destino. Siempre hay obstáculos en el camino. Pero podemos sortearlos si vamos por el camino correcto.

       

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Piedad Filial  (31 de agosto de 1996)

     Hace más de dos mil quinientos años, un hombre llamado Siddhartha Gautama nos enseñó qué es lo que se puede lograr cuando se está dispuesto a dejar de lado riquezas, lujos y deseos materiales; nos dejó su enseñanza y el gran ejemplo de lo que se logra con una vida simple, sin lujos, con humildad, compasión y piedad.
    Vemos que los grandes problemas humanos provienen de la codicia, violencia, arrogancia, egoísmo, falta de compasión y de piedad filial. El tema de la piedad filial es muy importante en la actualidad. Veamos unos párrafos del Sutra de la Piedad Filial:

    “Aquél día, El Honrado por el Mundo lideró la gran asamblea en una jornada hacia el Sur; de repente encontraron una pila de huesos a la orilla del camino. El Honrado por el Mundo se volvió hacia ellos, colocó los cinco miembros sobre el piso y se prosternó respetuosamente.
Ananda juntó las palmas de sus manos y preguntó al Honrado por el Mundo: 'El Tathagata es el Gran Maestro de los Tres Reinos y el padre compasivo de los seres de las cuatro formas de renacimiento. Tiene el respeto y la reverencia de toda la asamblea. ¿Cuál es la razón por la que ahora reverencia una pila de huesos secos?'
    Buda respondió a Ananda: 'A pesar de que todos ustedes sean mis principales discípulos y sean además miembros del Sangha desde hace mucho tiempo, aún no alcanzaron la profundidad de la comprensión. La pila de huesos puede haber pertenecido a mis antepasados en vidas anteriores. Pudo haber pertenecido a mis padres en muchas vidas pasadas. Esta es la razón por la que ahora me prosterno ante ella...'”

    La vida moderna en la cual estamos inmersos nos ha llevado a un nivel muy grande de deshumanización, está llena de elementos artificiales, contaminación, lujos y vicios. Todo esto nos lleva a estar cada vez más solos. Lo vemos a diario en nuestros mayores. Como no hay tiempo suficiente para ellos, se los deja en un “hogar para ancianos” diciendo que estarán mejor cuidados allí, y luego se los va dejando solos; los hijos están muy ocupados y no tienen tiempo para ellos, los nietos no pueden ir a ver a los abuelos porque tienen muchas actividades que realizar, y así van dejándolos de lado, solos, sin familia, sin hijos y sin nietos, nadie quiere “perder el tiempo” con la abuelita o el abuelito que está viejo, que no ve bien o que siempre cuenta lo mismo, nadie recuerda que a ella o a él se le debe el estar aquí. Cuando es demasiado tarde, los hijos se dan cuenta de cuán importante era su madre/padre, lo mucho que le hace falta, que la extraña; que podría haber hecho mejor las cosas. Pero ya no está para decírselo, sólo queda el arrepentimiento tardío de lo que se pudo hacer y no se hizo.
    Nunca se piensa en lo que los padres sufrieron cuando éramos pequeños, cuando estabamos enfermos y nos cuidaban, cuando no alcanzaba el dinero, quedándose ellos sin comer para que nosotros pudiésemos hacerlo, cuando éramos adolescentes y salíamos de noche y se desvelaban para ver si su hijo/a retornaba bien, y tantas otras cosas que nunca o casi nunca se tienen en cuenta. Sólo cuando se tiene un hijo se comprende lo que han pasado nuestros padres. Se ve todo lo que ellos han pasado y se lo sufre personalmente, deseamos para ellos lo mejor, que sean buenas personas, que sean felices, y les damos todo lo que podemos: educación, vestimenta, y ejemplos. Pero, ¿qué ejemplo le damos cuando internamos al “abuelo/a” en un lugar, porque ya están viejitos y nos “molestan” con sus enfermedades y problemas típicos de la tercera edad? ¿Qué harán nuestros hijos cuando nosotros lleguemos a la misma edad que sus abuelos? ¿Dónde se encuentra la piedad filial de la que nos habla Buddha? Los que seguimos sus enseñanzas vamos adquiriendo de a poco una visión distinta, al leer, recitar, estudiar los Sutras, al escuchar las enseñanzas de los Maestros, al realizar las prácticas de meditación, arrepentimiento y transferencia de méritos hacia nuestros antepasados y todos los seres sintientes. Vamos adquiriendo cada vez más comprensión y sabiduría.
    Sabemos que a nuestros padres les debemos lo que somos –seres humanos– y sabemos que este estado es muy difícil de conseguir, por ello debemos esforzarnos mucho, practicando la compasión y la piedad hacia todos los seres, y debemos pensar que cada abuelo/la que vemos pudo ser o tal vez será pariente nuestro. Por eso todos nosotros debemos velar por nuestros mayores, respetarlos, cuidarlos tal como ellos lo hicieron con nosotros, aunque nunca podremos retribuir en forma suficiente lo que ellos hicieron por nosotros, aunque sean o no nuestros familiares en la actualidad.
    En el Sutra de la Piedad filial, Buddha nos enseña todo lo que una madre hace por su hijo, todo lo que sufre desde el primer momento en el cual lo concibe y lo que les cuesta a ambos padres criarlo.
    Veamos otro párrafo del Sutra:
    “...Para explicarlo más claramente, existen diez tipos de bondades brindadas por la madre a su hijo:
 

    • La primera es la bondad de proveer protección y cuidado al bebé en su vientre.

    • La segunda es la bondad de soportar el sufrimiento durante el parto.

    • La tercera es la bondad de olvidar el dolor luego  de que la criatura ha nacido.

    • La cuarta es la bondad de comer lo amargo, dejando lo dulce para el bebé.

    • La quinta es la bondad de cambiar a la criatura a un lugar seco, durmiendo ella en lo mojado.

    • La sexta es la bondad de amamantar al bebé de su pecho, alimentándolo y educándolo.

    • La séptima es la bondad de lavar y limpiar al bebé.

    • La octava es la bondad de pensar siempre en la criatura cuando está trabajando lejos.

    • La novena es la bondad del profundo cuidado y devoción.

    • La décima es la bondad de la simpatía y la piedad máxima...”


    Como podemos ver, nuestra madre nos brinda siempre todo, desde el momento de la concepción hasta su muerte, desde lo más simple hasta lo que le cuesta un esfuerzo mucho mayor, nada es suficiente para una madre, ningún sacrificio es poco por un hijo, ni siquiera su propia vida si de ella depende la del hijo, ella prefiere sacrificarse por él. Pero, cuando a los hijos les toca cuidar de ella cuando es mayor y está desvalida: ¿lo hace de la misma forma? ¿Están dispuestos a grandes sacrificios por su madre? ¿Recordamos todos los años en nuestra fecha de nacimiento el venir al Monasterio y ofrecer a Buddha flores en nombre de todo lo que ella sufrió por nosotros al nacer?
    Recordemos siempre el cuidar y proteger a los mayores, no dejarlos solos en lugares que no son su  hogar y sobre todo tengamos una gran piedad filial. Deseo que todos los seres comprendan cuán importante es esto, para así en un futuro, espero no muy lejano, haya menos abuelos/las en lugares de retiro esperando una visita, un abrazo, un cariño y un poco de atención.
     

    SHAN CHIAO

    Buenos Aires, 31 de agosto de 1996


 
El Budismo en mi vida
El cambio es posible. Démonos una oportunidad

Texto expuesto en el Monasterio Zhong Guan (Tzong Kuan) de Argentina, en ocasión de un concurso realizado entre los practicantes, el 31 de agosto de 1996
 

    Hace aproximadamente doce años comencé a leer libros sobre Budismo; a través de mi maestro de artes marciales conocí el templo de la calle Galicia, predecesor de este Monasterio. Cuando el Monasterio Zhong Guan fue inaugurado, comencé a concurrir a éste cada fin de semana junto con quien hoy es mi esposa. Aquí practiqué meditación y asistí a clases sobre Budismo, aprendiendo conceptos básicos sobre el comportamiento, la igualdad, el respeto a toda forma de vida, la responsabilidad propia por nuestros actos y otros conceptos más profundos.
    Luego de unos dos años se inició la construcción de los pisos superiores del monasterio, y las actividades se suspendieron momentáneamente por la ejecución de las obras, por lo cual me fui alejando por un período que duró unos tres años. Conocí otras formas de pensamiento y otros tipos de prácticas que pudieron haber desviado mi vida hacia un camino no muy bueno, pero los conocimientos que ya tenía sobre el Budismo permitieron que no realice acciones de las cuales luego tendría que arrepentirme. Me costó mucho salir de ese círculo, donde los conceptos recibidos generaban miedos y dependencias. El mundo se presentaba oscuro y amenazante. Cuando ocurrían cosas desfavorables, siempre se atribuía la culpa a otros, teniendo una gran predisposición a ver algo perverso en cualquier pequeño suceso.
    El volver al monasterio y decidirme a tomar la Enseñanza de Buddha como mi camino, me mostró en la práctica la existencia de la afinidad, de una relación previa a esta vida con otras personas y otras culturas. El llevar esta enseñanza a la práctica no fue fácil, por la forma de ver las cosas  a la que me habían acostumbrado, pero el cambio fue lográndose gradualmente y permitió que viera al mundo de una forma muy diferente, quitando el oscuro velo que me rodeaba.
    Como dice el primer verso cantado al comienzo de la ceremonia de la Montaña Meng:

“Si desea conocer plenamente a los Buddhas de los tres períodos de tiempo, es preciso que observe la naturaleza de este mundo de los fenómenos: todo es creación de la mente.”

    De ella depende cómo vemos el mundo.
    En el Budismo hay conceptos básicos a seguir para llevar una buena práctica de vida.
    El concepto del karma es un concepto muy importante a ser tenido en cuenta a cada momento. Podría decirse que a cada causa corresponde un efecto; cada efecto es consecuencia de alguna causa; el conjunto de causas creadas va condicionando lo que nos pasa a cada momento. Todo está interrelacionado, todo es interdependiente. Una causa genera efectos que serán causas también y que producirán más efectos y así sucesivamente. Al realizar una acción a través de una de las tres puertas del karma (mente, cuerpo, habla), es importante pensar qué consecuencias traerá; ponerse en el lugar del otro que participe de alguna forma en esa acción.
    El primer precepto del Budismo nos habla de no ejercer violencia, no matar ni dañar a otro ser vivo. Pero no sólo hay que tomarlo como una acción directa.
    Si alguien come carne de cualquier animal (ave, pez o animal de cualquier especie) debe pensar que para tener esa carne hubo de existir primero un animal. Ese ser tuvo una vida, la cual fue interrumpida. Vivió, tuvo tal vez su familia, su pareja, sus crías y su libertad (la cual pudo ser parcial si se lo crió para matarlo).
    Cuando alguien lo decidió quizás se la golpeó en la cabeza, si era una vaca, y ésta, tambaleándose, trató de recuperar su equilibrio y luchó hasta morir; si fue un pollo pudo haber sido colgado del cuello en un gancho de una cinta giratoria, parcialmente degollado con un cuchillo y metido en agua caliente para desplumarlo sin que este haya terminado de morir; si fue un pez seguramente lucho desesperadamente en una red, lastimándose, y esperó un largo tiempo apretujado, expuesto al fatal aire, esperando su muerte; o buscando su comida, sintió arder su boca atravesado por un anzuelo y luego fue arrastrado por una caña.
    El cuerpo humano no posee características de carnívoro: tiene una dentadura más apta para una dieta vegetariana,  no  tiene mandíbulas tan fuertes, ni garras, ni zarpas, ni un intestino corto, ni ácidos digestivos tan fuertes como los necesarios para digerir carne sin problemas, etc. La carne fuerza al organismo y lo intoxica de diferentes formas con excesos de grasas y de proteínas de baja calidad, tóxicos despedidos por el animal al morir y químicos suministrados antes y después de matarlos por quienes los crían. Y además de otras características nocivas, su consumo crea una deuda kármica con el pobre animal y una tendencia general de mayor nerviosismo, agresividad y pesadez.
    Cuando se consume mucho huevo, sería bueno pensar en el sufrimiento infligido a las gallinas para producir esos huevos. Es común que coloquen gallinas en pequeños grupos, apretadas en jaulas, con una cantidad excesiva de luz diaria para que pongan más huevos. Así se les enredan las uñas en los alambres, se agotan sus energías, su cuerpo esforzado se rompe y hasta terminan picoteándose unas a otras.
    Observar la relación entre lo que consumimos y toda la serie de efectos que produjo aquello que adquirimos, es Budismo. Al darse cuenta de que se producen semejantes daños, uno debería tratar de evitar consumir aquellos productos, disminuyendo gradualmente su consumo, para no desestabilizar el organismo, siguiendo una dieta alimentaria equilibrada.
    No sólo estamos interrelacionados con todos los seres vivientes, sino que también lo hacemos con todo lo que nos rodea, y a un nivel más profundo con todo el Universo. Por ello es bueno investigar un poco, por ejemplo: qué implica el uso de los elementos no reciclables, o de elementos contaminantes del aire o del agua, o que al llegar al río después de haber sido tirados a un desagüe, puedan ser una trampa mortal para los peces, los cuales suelen quedar atrapados, por ejemplo, en bolsas plásticas o preservativos.
    Además de ser importante pensar en la interrelación entre todo lo existente, también lo es pensar por ejemplo en la Rueda de la Vida en la que estamos inmersos, naciendo, creciendo, envejeciendo y muriendo una inmensa cantidad de veces hasta poder cortar con nuestra ignorancia, con nuestros apegos, nuestra codicia y nuestra ira. Esto nos llevará a entender por qué Buddha decía que es normal que aquél que está a nuestro lado pudo haber sido en otras vidas nuestro hermano, hijo, padre, madre o amigo, o puede serlo en una vida futura. Pensado así será fácil tratar a los demás como a nuestro hermano/a, padre o madre, abuelo/a, hijo/a, según su edad, conduciéndonos a una mayor armonía.
    El no tomar lo que no nos pertenece (aunque en realidad nada nos pertenece realmente), es practicar el Budismo. El no hablar faltando a la verdad, chismorrear o usar un lenguaje agresivo, el cual seguramente no quisiéramos que otros usen con nosotros. El respetar a nuestra pareja o a  nuestro cónjuge, así como nos gustaría que éste nos respete, también es Budismo.
    El ser conciente de nuestros actos, para conocer las consecuencias y no tener que decir “¡No me di cuenta!”, es igualmente importante.
Para ello es mejor dejar de perturbar nuestra mente con pensamientos dañinos, con el alcohol, con el humo de cigarrillo, que nubla nuestra percepciones, intoxica nuestro cuerpo y el de los inocentes que se encuentran a nuestro alrededor, o con alucinógenos o drogas que nos hunden en un pozo sin fondo y abren las puertas de un oscuro y temeroso infierno. Evitar todo esto es seguir los preceptos, preceptos universales de vida que son base de la práctica budista. Si uno trata de aplicar todo esto en la práctica, podrá observar a corto y largo plazo los grandes cambios que se producen en todos los ámbitos de la vida.
    Pero aquello que sigamos, que tomemos por bueno, no lo debemos hacer ciegamente. Buddha dijo que no aceptemos nada que nos llegue por mero testimonio o tradición o por rumores o suposiciones. Que no aceptemos nada por la mera consideración de la razón o porque concuerda con nuestros preconceptos o simplemente porque parece aceptable; que no aceptemos nada sólo porque pensamos que el asceta que lo dice es respetable para nosotros.
    Cuando sabemos por nosotros mismos que ciertas cosas son inmorales, que son condenables, que son censuradas por los sabios, que cuando se emprenden y se llevan a la práctica llevan a la ruina y al dolor; debemos rechazarlas.
    Cuando sabemos que ciertas cosas son morales, no tienen culpa, que son albadas por los que más saben, conducen al bienestar y a la felicidad; entonces debemos vivir y actuar de acuerdo con ellas.
    Pero, ¡cuidado! Todo a su tiempo. Tenemos hábitos arraigados desde quién sabe cuánto tiempo atrás, condicionamientos del karma creado durante muchas vidas, y muchas personas a nuestro alrededor que no se dan cuenta aún de todas estas cosas.

    No hay que olvidar que además de la práctica de los preceptos hay otros dos pilares en el Budismo: la meditación y el desarrollo de la sabiduría. El esfuerzo permanente en la práctica, la compasión y la generosidad son también puntos de práctica muy importantes, que junto con la moralidad, la meditación y la sabiduría forman las Seis Perfecciones o Paramitas.

    Tengamos paciencia y comencemos ya un cambio gradual creando paulatinamente mejores hábitos de vida. Seamos un ejemplo para los demás y contagiemos a otros para que nuestra buena vibración se extienda en las diez direcciones, como las ondas que produce una piedra al caer en el agua.
Empecemos hoy, empecemos por nosotros.
    Cuando nuestras vibraciones se eleven veremos al mundo a través de un cristal más limpio, cada vez con menos impurezas, menos egoísmo, con más compasión, respeto, equilibrio y sabiduría.

    Démonos una oportunidad.
 

SHAN KE


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