Exhortación a generar la mente bodhi(la mente que aspira a la Iluminación; al Despertar) |
Por el Bhikshu Shi Xian del templo Fan-tian de Gu Hang (Hangzhou), China.
Traducido por María de las Mercedes Martínez [Shan
Qiao (Chiao)] y revisado por Gustavo F. Brahamian (Shan Ke).
Buenos Aires
2001/2004
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Yo, el monje indigno, ignorante y común, Shi Xien, por la presente, sinceramente reverencio y suplico a la asamblea y a todos los fieles, que sean compasivos y escuchen por un momento mis palabras. Se dice que tener la iniciativa es entrar en el Camino y realizar un voto es la esencia de la cultivación. Con iniciativa es alcanzable la Budeidad (condición de Buddha). Pero, sin amplia iniciativa y un voto profundo uno estará atrapado en el ciclo de renacimiento a través de incontables kalpas (períodos cósmicos, eones), y sin tener en cuenta cuánta cultivación posea una persona, ésta será en vano. El Sutra Avatamsaka dice: “Cultivar virtudes pero olvidar el voto (de la lograr la) Bodhi (Despertar, Iluminación) es el camino del malvado”. ¡Cuánto más verdadero es para alguien que nunca ha realizado la promesa! Por lo tanto, para aprender el camino del Tathagata, uno debe desarrollar sin demora la bodhicitta (mente que aspira a la Iluminación). Existen muchas formas diferentes de votos. Sin una explicación, ¿cómo podemos conocer el camino correcto? Por esta razón hablaremos sobre este tema. Existen ocho clases de votos: erróneos, sinceros, verdaderos, falsos, grandes, pequeños, parciales y completos, pero ¿qué significan estos términos? Existen personas que cultivan sin reflexión interior. Están preocupadas sólo por las formas externas. Algunas ansían riqueza y presentes, y otras amor, fama y reputación. Algunas otras ansían tener placeres momentáneos o recompensas futuras. Cualquier voto realizado así es erróneo. Si uno no se preocupa por la fama y la fortuna, ni el placer y la recompensa, pero sí se preocupa por trascender el ciclo de nacimiento y muerte y por la bodhi, entonces, pueden realizarse votos correctos. Si uno promete: “Mi deseo es caminar hacia la Budeidad, mi motivo es liberar a todos los seres. El camino es largo, pero nunca me retiraré. Los seres son incontables, pero nunca estaré cansado. Como al escalar una montaña de mil millas; eventualmente, alcanzaré la cumbre. Como al subir una torre de nueve pisos; al final, estaré en el pináculo”. Ésta es la actitud de un voto sincero. Por otro lado, si uno conoce sus maldades pero no se arrepiente, conoce un vicio pero no tiene intención de corregirlo, parece inocente aunque está sucio interiormente; o, teniendo un enérgico comienzo, se vuelve flojo al final; entonces, cada buena acción será mezclada con el deseo de fama y fortuna y cualquier virtud esperada será contaminada por la falta y el error. Por consiguiente, cualquier voto realizado es falso. Si uno promete que su voto estará cumplido sólo cuando todos sean liberados, y estará completo solamente cuando sea lograda la Budeidad, entonces está realizando un gran voto. Si uno ve a los tres reinos como una prisión, al renacimiento como un enemigo y el objetivo es la autosalvación y no la liberación de todos, entonces está realizando un pequeño voto. Si uno ve a los seres y a la Budeidad como algo separado y diferente: los seres son para ser liberados y la Budeidad para ser obtenida; constantemente es conciente de los propios méritos y se preocupa por los propios puntos de vista y la propia percepción, eso se llama voto parcial. Si uno comprende que “todos los seres son yo”, entonces uno debe ser libre, y la “Budeidad está en mi naturaleza”, entonces, uno debe lograrla. No existe un solo Dharma exclusivo de nuestra mente. Utilizando la mente de vacuidad, uno realiza un voto de vacuidad, practica el camino de la vacuidad, logra el estado de vacuidad, y percibe que incluso la vacuidad en si misma no tiene forma de ser asida. Esto se llama voto completo. Uno necesita conocer estas ocho formas de un voto para tener una comprensión correcta. Con una comprensión correcta uno es capaz de realizar la elección correcta. Con la elección correcta uno realiza el voto correcto. Examínense: ¿mi voto es sincero o erróneo, verdadero o falso, pequeño o grande, parcial o completo? Entonces realicen la elección. Cambien de lo erróneo a lo correcto, de lo falso a lo verdadero, de lo pequeño a lo grande y de lo parcial a lo completo. De esta forma, nuestra promesa puede ser afirmada como un sincero y correcto voto por la bodhi.
La bodhicitta es la más alta de todas las virtudes y debe existir una razón para su germinación. Existen diez causas para motivarnos a desarrollar nuestra bodhicitta. La primera es la gratitud al Buddha. La segunda es la gratitud a nuestros padres. La tercera es nuestro agradecimiento a nuestros maestros. La cuarta es por nuestras deudas a los benefactores. La quinta es nuestra obligación con todos los seres. La sexta es por el sufrimiento del renacimiento. La séptima es por nuestra dignidad. La octava es nuestro arrepentimiento de todas las faltas. La novena es para renacer en la Tierra Pura. La décima es para prolongar la existencia del Dharma.
¿Por qué debemos estar agradecidos al Buddha? El Buddha Sakyamuni, desde su primer voto practicó el camino del Bodhisattva, soportando inconmensurables sufrimientos por nosotros, a través de incontables kalpas. Cuando cometemos una falta, el Buddha nos compadece. Nos enseña, aunque seamos demasiado obstinados para aprender. Cuando cometemos una falta, el Buddha se entristece. Desea sufrir por nosotros, pero nuestro karma es demasiado pesado. Cuando nacemos como seres humanos, el Buddha, a través de todo medio hábil, nos enseña a desarrollar virtudes. Nos guía en nuestro renacimiento sin fin, sin pensar en dejarnos ni por un momento. Cuando el Buddha estuvo aquí, yo estaba en el fango. Ahora que soy un ser humano, el Buddha se ha ido. ¡Que faltas he cometido que nací en este tiempo de declinación del Dharma! ¡Que méritos he adquirido que he renunciado a la vida de hogar! ¿Qué obstáculos enfrento que me dificultan reunirme con el Buddha? ¡Cuán afortunado soy que puedo rendir homenaje a sus reliquias! Sin virtudes pasadas, ¿cómo podría aprender el Dharma? Sin el Dharma, como puedo estar consciente de la benevolencia del Buddha. Sus dones y virtudes son más elevados que una montaña. La única forma de retribuirle es realizando el más grande voto: tomar el Camino del Bodhisattva, propagar el Dharma y liberar a todos los seres, a cualquier precio y cualquier costo. Ésta es la primera motivación para que uno genere la bodhicitta. ¿Por qué debemos apreciar a nuestros padres? Ellos realmente han sufrido. Trabajaron duro por nuestro cuidado, llevándonos durante nueve meses y amamantándonos durante tres años. Soportaron pañales sin fin y cambios de mamaderas solamente para criarnos. Esperaron que nosotros continuáramos con el linaje y la tradición. Renunciando a la vida de hogar, ahora me llamo hijo de Sakya y monje. Ya no puedo mantener a mis padres ni puedo reverenciar adecuadamente a los ancestros. Tampoco puedo mantenerlos ni emancipar sus almas. No contribuyo en nada a los mundos mundano y trascendental. Como un total fracasado, mis faltas son realmente pesadas y profundas. La única redención posible es practicar el camino del Bodhisattva, no sólo en esta vida, sino también durante incontables kalpas por venir, para conducir a la salvación a todos en todo tiempo y espacio. Por consiguiente, no sólo ayudo a los padres de esta vida, también a los padres de todos los tiempos. De este modo, no solamente son liberados mis padres sino que también son liberados todos los padres. Ésta es la segunda razón para realizar el voto de generar la bodhicitta. ¿Por qué debemos estar agradecidos a nuestros maestros? Los padres nos dan la vida, pero nuestros maestros nos alentaron a ser cívicamente orientados y nos enseñaron el Dharma. Sin aprender, ¿no somos como los animales? Sin el Dharma, ¿no somos como tontos comunes? Adquirir un poco de sabiduría, rasguñar la superficie del Dharma, vestir la túnica de monje, ser dotado con los preceptos puros; ¿no es esto debido a la guía de nuestros maestros? Si yo solamente apuntara a un pequeño objetivo, no sería adecuado para mi propia liberación. Si voy por un nivel más alto, entonces todos, incluyendo todos mis Maestros, serán beneficiados. Ésta es la tercera razón para prometer la bodhicitta. ¿Qué les debemos a nuestros benefactores? Lo que yo disfruto y consumo no es producido por mí; las dos comidas que necesito a diario, las ropas que visto las cuatro estaciones, la medicina que tomo cuando estoy enfermo, lo que sea que necesite para sustentar la vida: todo proviene de la bondad de los demás. Ellos trabajan duro para poner la comida sobre la mesa, mientras estoy aquí comiendo ociosamente, ¿debo sentirme contento? Trabajan duro para escasamente cubrir su cuerpo, mientras yo aquí estoy cómodo. ¿He aprendido a apreciarlo? Ellos trabajan para tener un techo sobre sus cabezas, mientras yo vivo en esta gran mansión. Otros trabajan para mi disfrute, ¿es eso apropiado? Otros cosechan para mi consumo, ¿es esto justo? Cuando no cultivo compasión y sabiduría para pagar a todos los benefactores por estas contribuciones, entonces, por cada grano de arroz y cada centímetro de tela, habrá abundancia de revelaciones y karma negativo. Ésta es la cuarta razón para prometer la Bodhicitta. ¿Cuál es nuestra obligación para con todos los seres? Desde incontables kalpas y vidas, todos los seres y yo hemos sido familia y estamos estrechamente relacionados. El dolor del renacimiento nos confunde de tal forma que cada uno es irreconocible. Contemplando profundamente, el de cuatro patas con cuernos pudo haber sido nuestro hijo, el que se arrastra y vuela pudo ser nuestro padre en una vida previa. Cuando un niño al nacer es separado de sus padres, no puede reconocerlos luego de haber crecido. Esto debe ser peor en la separación del renacimiento. Ellos tal vez sufran en los infiernos o como fantasmas hambrientos. ¿Quién es el que conoce su dolor, quien es el que escucha su llanto? Incluso aunque yo sea ignorante, ellos deben estar desesperadamente suplicando por ayuda. Sin los Sutras, ¿cómo puede uno conocer? Si no fuera por Buddha, ¿quién podría revelar esta tragedia? Definitivamente, no son aquellas personas de actitud negativa quienes son capaces de comprender. Por lo tanto, un Bodhisattva ve a una hormiga como el padre de ayer, el Buddha del futuro, y trabaja diligentemente por su bien. Ésta es la quinta razón para prometer la bodhicitta. ¿Qué es el dolor del renacimiento? Hemos sido atrapados en el ciclo de renacimiento y muerte durante kalpas sin fin. Hemos renacido en el Cielo y la tierra, aquí y allá, en todos los lugares, algunas veces ascendemos y otras caemos. En un momento estamos relajándonos en el Cielo y al siguiente volvemos a la Tierra. Después le sigue una caída en el Infierno, como un animal o un fantasma hambriento. Estamos fuera del Infierno al amanecer y volvemos nuevamente por la noche. Parece como si fuéramos excarcelados y luego arrojados nuevamente a una cárcel por la noche. Caminando sobre una montaña de cuchillos, ninguna piel es lastimada. Trepando a un árbol de espadas, la piel es cortada en pedazos. El hierro caliente no puede satisfacer el apetito, tragarlo quemará el estómago. Uno puede ser cortado por la mitad pero el cuerpo rápidamente se unirá. Cuando sopla el viento uno es resucitado de nuevo. En medio del fuego del Infierno, ¿quién podría tolerar los gemidos de dolor? En la sartén caliente, todo lo que uno escucha son los gritos de sufrimiento. En el Infierno congelante la piel se vuelve verde como el brote de un loto, luego la misma se abre exponiendo heridas que parecen un loto rojo floreciendo. En el Infierno, uno muere un millón de veces en un día, pero sólo han pasado cien años en la Tierra. ¿No estamos sobrecargando a los carceleros? ¿Cuándo aprenderemos de los juicios? Cuando sufrimos es demasiado tarde para tener remordimientos. Una vez fuera de la trampa cometemos ofensas como antes. Azotando al caballo, ¿tú sientes el dolor de la madre? Sacrificando a un cerdo, ¿no escuchas el dolor del padre? Incluso un hombre santo, como el Emperador Wan, no sabe que él está comiendo a su propio descendiente. Los seres nunca se dan cuenta de que ellos están dándose un festín con sus propios parientes cercanos. Amantes del pasado, ahora son enemigos. Enemigos del pasado hoy son familiares. La madre del pasado ahora es nuestra novia. El suegro de ayer es el novio de hoy. Si uno conociera sobre su propia vida pasada, esto realmente sería una vergüenza. Si uno lo ve con ojos divinos, esto realmente sería una mala broma. ¿Cómo podría uno tolerar nueve meses en medio de suciedad y excrementos? Ahogarse en el conducto de la sangre es realmente lamentable. Como niños no sabemos nada, como adultos vivimos una vida de codicia. En un momento, vejez y enfermedad arriban. En un flash, llega la muerte. En medio del viento y el fuego la conciencia decae mientras el cuerpo se seca y encoge desde afuera hacia dentro. Cada cabello es una aguja penetrante. Cada poro es una herida dolorosa. Durante la muerte es mucho más doloroso y difícil para la conciencia dejar el cuerpo, que para una tortuga siendo cocinada, arrastrarse fuera del caparazón. Nuestra mente es inestable como un vendedor ambulante y nuestro cuerpo es solamente un hogar temporario para nuestro abrigo. Las personalidades que he tenido, son en cantidad más grande que la de las estrellas en nuestra galaxia. Las lágrimas que he derramado desbordan la profundidad de los cuatro mares. Los huesos que una vez fueron míos se acumulan más alto que una montaña. Los cuerpos que yacen vacíos cubren todo el mundo. Si no fuese por las disertaciones de Buddha, ¿quien podría escuchar y ver tal verdad? Si no fuera por las enseñanzas de los Sutras ¿quien podría haber despertado y comprender? De la misma forma que antes, tenemos deseos y estamos confundidos por la ignorancia. Durante un millón de kalpas y renacimientos aún estamos jugando el mismo juego. Es realmente precioso ser un humano. La oportunidad pasa rápido y es fácil que se escape de la mano. En la rueda de renacimiento, una vez separados, no seremos capaces de encontrarnos nuevamente durante un largo tiempo. Entre los tres lodazales, degustamos nuestros propios frutos. El sufrimiento está más allá del habla. ¿Quién calmará nuestro dolor? La sola mención de esto nos congela el corazón. Por lo tanto, debemos salir del río del renacimiento y escapar del mar del deseo. También debemos salvarnos a nosotros mismos y a los demás para que todos podamos alcanzar la orilla del Nirvana. Sin dudas, esta acción es la más noble. Ésta es la sexta razón para prometer la bodhicitta. ¿Qué queremos decir con nuestra dignidad? El Buddha Sakyamuni, el Tathagata, y yo, tenemos la misma esencia. ¿Por qué el Bhagavan logró la Suprema Iluminación pero nosotros aún permanecemos ignorantes como confusos mortales? ¿Cuál es la razón por la cual el Bhagavan, el Buddha, está dotado con infinito poder y sabiduría, adornado con méritos y virtudes, mientras nosotros tenemos un karma eterno y maculado y estamos enmarañados en la vida y la muerte? Reflexionando sobre esto, ¿no nos hace sentir avergonzados? Es como una gema inestimable tirada en un charco de lodo, la cual no es apreciada sino tratada como simple suciedad. Por lo tanto, debemos emplear las innumerables enseñanzas de Buddha para encontrar nuestras contaminaciones, para cultivar virtudes y acumular méritos. Entonces, nuestra virtuosa naturaleza será revelada. Como si la gema inestimable fuera lavada, limpiada y colgada alto desde el techo. Estando así limpia, brillante y centellante, iluminando a todos. De esta forma, merecemos las enseñanzas de Buddha y debemos cumplir con nuestro propio potencial verdadero. Ésta es la séptima razón para prometer la bodhicitta. ¿Por qué debemos arrepentirnos de todas las transgresiones? Un Sutra dice: “Una infracción krta nos trae quinientos años de pena”. Si una infracción revela tales resultados, (los mismos) deben ser indescriptibles para una trasgresión mayor. Por lo que consumimos y utilizamos, por cada pensamiento y acción, quebramos constantemente los preceptos. Por cada comida y bebida cometemos numerosas ofensas. En un día acumulamos incontables errores. En toda nuestra vida, nuestras transgresiones deben ser incalculables. Incluso nueve de diez personas no pueden mantener los cinco preceptos. La mayoría de nosotros también escondemos nuestras ofensas en lugar de arrepentirnos honestamente. Los cinco preceptos sólo son preceptos para los laicos. Si no podemos mantenerlos, cuánto más difícil será mantener los preceptos de Sramanera, Bhikshu y Bodhisattva. Podemos ser un Bhikshu sólo de nombre pero, en realidad, no somos ni siquiera un Upasaka. ¿No deberíamos estar avergonzados? Debemos ser conscientes de que los preceptos deben mantenerse. Cualquier infracción causará nuestra caída. Por lo tanto, seamos bondadosos y conscientes de nuestros deberes hacia los demás y hacia nosotros mismos y supliquemos delante de todos por su perdón y arrepintámonos por nuestras faltas. De otra manera, no existirá escape de nuestras transgresiones y sus consecuencias en los innumerables kalpas venideros. Ésta es la octava razón para prometer la bodhicitta. ¿Por qué debemos orar para renacer en la Tierra Pura? En nuestro mundo, la cultivación difícil sólo puede hacer pequeños progresos. Luego de kalpas de cultivación uno es propenso a la regresión. En la Tierra Pura, incluso la Budeidad puede lograrse fácilmente. Hasta uno puede alcanzarla en una vida. La Tierra Pura es recomendada por los santos y practicada por muchos. Es expuesta en el Sutra y dilucidada por numerosas enseñanzas. Es el método ideal de cultivación en esta era de degeneración del Dharma. Pero el Sutra también afirma que el mérito y la virtud son esenciales para el renacimiento en la Tierra Pura. Recitar el nombre de Buddha es la mejor forma de ganar méritos. Prometer la bodhicitta es una virtud suprema. Un momento de recitación merece más méritos que la generosidad durante cien años. Un instante de un gran voto supera kalpas de cultivación. Puesto que la recitación del nombre de Buddha apunta a lograr la Budeidad, sin una promesa, todos los esfuerzos serían en vano. Más aún, la iniciativa generada por la cultivación, fácilmente podría cesar si no renaciéramos en la Tierra Pura. Por consiguiente, uno primero debe sembrar la semilla de la bodhicitta y cultivar con la recitación del nombre de Buddha. Naturalmente, el resultado será una cosecha virtuosa. Viajaremos en el barco de los grandes votos. Navegaremos dentro del mar de la Tierra Pura y estaremos seguros de renacer allí. Ésta es la novena razón para prometer la bodhicitta. ¿Por qué debería ser prolongada la existencia del Dharma? Durante kalpas sin fin el Bhagavan ha cultivado el Sendero de la bodhi por nosotros. Transitó lo intransitable y soportó lo intolerable. Completó todo lo necesario para lograr la Budeidad. Como Buddha, predicó a todos los que pudo; luego entró en el Nirvana. Los períodos primero y medio del Dharma ya han pasado. En este último período, no existen muchos seguidores verdaderos con una comprensión correcta para distinguir entre las enseñanzas correctas y las distorsionadas, además de decir qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Nadie está seguro de qué enseñanza es correcta. Aquellos que buscan fama y fortuna se jactan de sus logros en la práctica y la cultivación. ¿Alguien todavía sabe quién es el Buddha, qué es el Dharma y cómo debe comportarse el Sangha? Una degeneración en tal grado es realmente trágica. Siempre que pienso esto hay lágrimas en mis ojos. ¿No soy el hijo de Buddha? Pero ¿qué de bueno podría hacer para beneficiarme y beneficiar a los otros, tanto durante mi vida como después de mi muerte? Mis transgresiones son demasiadas para que las cubra el Cielo y para que las soporte la Tierra. ¿Acaso no soy el más trasgresor? Con tal dolor y vergüenza ¿no deberíamos establecer una meta elevada? Incluso si no podemos interrumpir en este momento el deterioro del Dharma, aún podemos planear para el futuro. Vayamos juntos, seamos buenos compañeros y formemos una congregación. Prometamos los cuarenta y ocho votos para emanciparnos todos. En el eterno futuro nuestra meta es lograr la Budeidad. Desde hoy hasta el fin de los tiempos suplicaremos para renacer en la Tierra Pura. Habiéndonos elevado en lo alto en nueve niveles de loto, volveremos para liberar a este mundo. Dejemos que la Luz de Buddha brille alto desde el Cielo, que las puertas del Dharma nuevamente se abran, que todo el Sangha sea piadoso y justo, y las personas de este mundo del Este se beneficien con el Dharma. El verdadero Dharma es prolongado de esta forma. Realmente ésta es mi sincera y verdadera esperanza. Ésta es la décima razón para prometer la bodhicitta.
Si comprendemos estas diez causas y tenemos en claras las ocho clases de votos, entonces tenemos una dirección y un método de cultivación. Sólo consideremos cuán afortunados somos de ser humanos, de vivir aquí con buena salud, sin distracciones, con verdadera fe. Además hemos renunciado a la vida de hogar, estamos dotados con preceptos, viviendo en un monasterio, aprendiendo el Dharma, rindiendo homenaje a las sariras (reliquias) del Buddha, practicando el arrepentimiento, entre buenos amigos y en tales condiciones favorables. Si ahora no realizamos la promesa final, ¿cuánto más tendremos aún que esperar? Por lo tanto, queridos amigos, por favor consideren su súplica, confíen en su sinceridad y crean en sus palabras. Todos juntos unamos nuestras manos y prometamos la bodhicitta. Aquellos que aún no lo han hecho, háganlo ahora. Quienes ya lo han hecho, intensifiquen la promesa, no tengan temor de las dificultades y den un paso atrás. No traten la promesa como algo realizado fácilmente. Nunca se precipiten y pierdan su paciencia. No sean perezosos y debiliten su buena voluntad. Nunca sean pesimistas al actuar. No sean pasivos, sentándose holgazanamente y esperando que las cosas estén hechas. Nunca sean ignorantes y evadan realizar un voto. No se sientan inseguros de su propio potencial. Como al plantar un árbol, un brote crece hasta tener raíces profundas. Como al afilar un cuchillo, sacarle filo hace afilado a un objeto romo. ¿Vamos a renunciar a plantar un esqueje porque sus raíces son poco profundas? ¿Vamos a tirar el cuchillo sólo porque la hoja está desafilada? No teman al sufrimiento de la cultivación. La pereza y la inacción en esta vida producen mucho más dolor. La cultivación requiere arduo trabajo temporal, pero produce paz y felicidad para siempre, mientras que la pereza nos da bienestar durante una vida, pero sufrimiento en otra vida. Con la Tierra Pura como la barca no debería de haber ninguna preocupación de retroceso. No comprender el renacimiento forma una fuerza de tolerancia. ¿Por qué deberían tener miedo de las dificultades? Incluso los seres que están en los infiernos en el pasado prometieron la bodhicitta. ¿Cómo podemos nosotros, como seres humanos y discípulos de Buddha, no formular el gran voto ahora? Es en vano lamentar la ignorancia del pasado, sin embargo, todavía no es demasiado tarde para despertar y formular ahora el voto. Los engañados son lastimosos por no ser conscientes, sin embargo, son incluso una pena mayor aquellos que conocen el camino a la liberación pero nunca lo llevan a la práctica. Si conocen el sufrimiento del fuego de los infiernos, entonces practiquen diligentemente. Si están seguros de la impermanencia de la vida, no sean perezosos que viven como desgraciados. Con el Dharma como nuestro motivador y en la compañía de buenos amigos, no pierdan la oportunidad dorada de confiar en ellos por el resto de su vida, entonces, no habrá preocupación de retroceder. No digan que un solo pensamiento es trivial o que un voto vacío es totalmente impráctico. Con una mente sincera todo podría volverse realidad; con una promesa profunda uno practicaría diligentemente. El Cielo no es tan vasto como nuestra mente, la cual no tiene límites; un diamante no es tan duro como una verdadera promesa. Que la congregación por favor acepte sinceramente mis palabras. Unamos nuestras manos y caminemos por el sendero de la bodhi. Organicemos el club del loto y seamos amigos de hoy en adelante. Prometamos renacer en la Tierra Pura y encontrar a Amitabha, Ayudemos a que todos los seres alcancen la Suprema Iluminación. ¿Quién puede decir que las futuras treinta y dos marcas de un hombre santo con el adorno de cien méritos no tienen su raíz en la promesa de hoy? Anímense. ¡El futuro es brillante y las posibilidades son grandiosas! |
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