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Podemos decir que mientras el hombre esté en contacto con el Dhamma
(como el Buddhismo denomina a esta “Realidad Última”) no estará
solo. Dhamma significa “aquello que soporta, que sustenta”. Fundamentalmente,
todos los seres están ligados entre sí y dependen de todos.
La definición
de “Realidad Suprema” es una noción que generalmente tiende a separar
al Cristianismo del Buddhismo. La cuestión es menos de contradicciones
intransponibles que de comprensión más profunda de los términos
involucrados. Otra de las dificultades entre cristianos y buddhistas ha
sido el concepto de reencarnación. Infelizmente, esto que parece
separar estas dos grandes religiones no pasa de un gran error, pues, al
contrario de lo que muchos piensan, el Buddhismo no tiene una doctrina
reencarnacionista, al menos cuando es interpretado correctamente. La reencarnación
en el Buddhismo, cuando es mencionada por algunos, es apenas una creencia
popular y exterior, apropiada para aquellos que sólo consiguen hacer
el bien pensando en un provecho propio. “Yo hago esto para recibir los
frutos mañana o en otra vida”. Es una creencia popular sustentada
ya sea por orientales que desconocen cualquier cosa más profunda
que su tradición, ya sea por occidentales principiantes. Es semejante
a aquellos cristianos que creen que Dios es, realmente, un hombre anciano
y barbudo sentado en un trono de madera posado en las nubes. La idea occidental
de la reencarnación, o sea, la de que un alma o “espíritu”
inmutable ocupa diferentes cuerpos humanos indefinidamente, ni siquiera
existe en el Buddhismo (recordemos su enseñanza fundamental sobre
el no-yo), siendo fruto de las concepciones espíritas surgidas a
fines del siglo XIX. Lo que el Buddhismo de hecho enseña es el renacimiento,
algo por completo diferente de la reencarnación, tal como es concebida
en Occidente. En el proceso de pasaje del Buddhismo a Occidente, entretanto,
los traductores e intérpretes occidentales comenzaron a hacer uso
de sus propias concepciones influenciadas por el espiritismo para interpretar
doctrinas buddhistas, lo que tuvo como resultado un engaño que permanece
hasta hoy en la mente de algunos que estudian el Buddhismo superficialmente,
y esto principalmente en Brasil. Como dice el monje Khantipâlo: “Una
sucesión de vidas con un alma encarnando en una serie de cuerpos
es frecuentemente llamada reencarnación. En el Buddhismo, la enseñanza
referente a este tema es fundamentalmente diferente... No hay reencarnación
en el Buddhismo, pues no hay entidad espiritual inmutable; en términos
últimos, ningún alma puede ser encontrada que pueda re-encarnarse.
El Buddhismo no establece la dicotomía entre un cuerpo perecible,
por un lado, y un alma eterna, por el otro” (Buddhism Explained. Bangkok,
Mahamakut Rajavidyalaya Press, 1986).
Renacimiento
significa, en el contexto buddhista, la transmisión o influencia
de las acciones intencionales en sus frutos. Toda acción intencional,
para bien o para mal, genera consecuencias. Es así, que la acción
“renace” en sus frutos, o sea, hay una interdependencia entre acción
y reacción.
Lo que el Buddhismo
enseña es que la vida es única y una sola, tomando formas
diferentes, pero estrechamente dependientes y ligadas entre sí.
Es una sola vida que anima todo. De ahí que “vida” sea en la Biblia
traducida muchas veces del latín anima, que significa “alma”. Esta
única vida o “alma” asume varias formas, todas ellas impermanentes
y transitorias, como todo lo que es creado. Estas formas nacen, mueren,
renacen, vuelven a nacer, y así sucesivamente. Una semilla también
nace, se desarrolla, se transforma en árbol, que a su vez muere,
pero genera muchas semillas. En cierta forma podemos decir que aquel árbol
“renace” en la semilla. Sin embargo, ni el árbol ni su semilla son
lo mismo, ni son radicalmente diferentes. Si decimos que son iguales, entonces,
caemos en el reencarnacionismo. ¡Es lo mismo que decir que el árbol
se “reencarnó” en la semilla!. Que ella es el mismo “ser” en otro
“cuerpo”. ¡Un completo absurdo!. Pero decir que son completamente
diferentes entre sí es caer en lo que podemos llamar escepticismo,
agnosticismo o casuística: la concepción que ve todo como
aislado e independiente. Es la concepción de que una vez que se
muere es el fin, ¡y listo!. O aún significa decir que todo
acontece por casualidad sin ninguna relación anterior.
El Buddhismo
podría decir, por el contrario, que la “resurrección” ocurre
cuando estas “porciones de vida” comprenden que no son aisladas de todo,
mas son expresiones de una única vida. Es la Liberación de
la Ilusión, la Iluminación, el encuentro con el Absoluto.
Esto tiene que
ver con responsabilidad universal por todas las cosas. Lo que hacemos aquí
se refleja en las diez direcciones del universo. El pecado (ignorancia)
de uno mancha todo el resto, como una gota de tinta arrojada en un bowl
de agua. Pero también la Iluminación de uno salva todo el
universo, como una lámpara que, cuando se enciende, ilumina todo
un cuarto oscuro.
De esta
forma, el Buddhismo tendrá una preocupación especial para
con el sufrimiento. Cuando los primeros occidentales y cristianos llegaron
a Asia, quedaron sorprendidos de ver, dentro de templos buddhistas, pinturas
y cuadros con una figura masculina y otra femenina abrazándose.
Tomaron esto como profanación e idolatría del sexo. Lástima
que no se les ocurrió preguntar a los orientales y a los monjes
lo que esto significaba. Estas dos figuras abrazándose simbolizaban
la Sabiduría y el Método.
La Sabiduría
es la primera respuesta del Buddhismo para el sufrimiento hoy en día.
Es necesario que el hombre cultive un mayor entendimiento de quién
es él, o qué es lo Real, o qué es el mundo a su alrededor.
El nivel de comprensión que tenemos de todo eso es muy superficial.
Solamente ahora, por ejemplo, es que el hombre moderno, en escala global,
está percibiendo que todo está interligado, y esto debido
a la tremenda crisis ecológica en que vivimos. Es necesario profundizar
nuestro entendimiento de la realidad, y esto inevitablemente colaborará
para la disminución del sufrimiento.
La segunda respuesta
viene a través del Método. Esto significa poseer formas efectivas
de acción. Tener técnicas y enseñanzas que nos lleven
a comprender el sufrimiento y el dolor del mundo y actuar convenientemente
para extirpar sus causas. En el Buddhismo el método supremo es la
Compasión. Solamente ella podrá hacer que quebremos la barrera
de nuestros egoísmos y, en un movimiento hacia el frente, podamos
ir al encuentro de las necesidades del prójimo, con los corazones
abiertos.
Y porque todo
está interligado, nuestra responsabilidad aumenta. Gozamos de las
acciones sabias y de las acciones que rebajan a la especie humana. En cierto
modo, tales acciones “renacen” en nosotros, pues sufrimos todas sus consecuencias.
En este sentido,
lo mejor que podemos hacer, dentro de una perspectiva contemplativa, es
desenvolver acciones responsables en el momento presente. De nada sirve
esperar pasivamente que las cosas mejoren. Es preciso hacer una distinción
entre la esperanza dirigida hacia las cosas del mundo y aquella dirigida
hacia las cosas espirituales. Por ejemplo: “Yo tengo esperanza de comprar
un departamento o mejorar de vida en el futuro”. Esto es expectativa y
crea ansiedad y preocupación. El Buddhismo no está interesado
en este tipo de esperanza. Existe un verso que dice: “El pasado ya se fue
y el futuro aún no viene. Por lo tanto, permanezcan en el presente,
que es el único momento que puede ser de hecho vivido”. Es algo
como el proverbio árabe que dice que ¡no se puede tomar el
camello que aún no vino ni aquel que ya pasó!.
Esperanza en
el Buddhismo está más relacionada con confianza. En lengua
pâli es llamada “Saddhâ”. Esto es confiar en el camino a ser
recorrido, pues llevará al Despertar de la ilusión. Alguien
que se aproxima a la tradición buddhista se sorprenderá de
inmediato de la naturalidad con que es invitado a investigar por sí
mismo las enseñanzas del Buddha, y no creer simplemente en lo que
les es dicho. De hecho, la doctrina buddhista ha sido conocida desde sus
orígenes como “ehi-passiko”, o sea, aquella que invita a venir y
ver por sí mismo.
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