Historias Zen (Ch'an)

EL CIEGO Y LA LÁMPARA

 

Cuando un ciego se despedía de su amigo, éste le dio una lámpara. 

“Yo no preciso de la lámpara, pues para mí, claridad u oscuridad no tienen diferencia” -dijo el ciego.

“Conozco al respecto, pero si no la lleva, tal vez otras personas tropiecen con usted” -dijo su amigo.

-"Está bien"

Luego de caminar en la oscuridad tropezó con otra persona....

-“¡Huy!”-dijo el ciego.

-“¡Hay!” -dijo la persona chocada por el ciego en la oscuridad.

-“¿Usted no vio esta lámpara?” -dijo enojado el ciego.

-“¡Amigo! Su lámpara estaba apagada”

 

Una persona que va detrás de las ideas de los otros sin objetarlas, y hasta quiere pasar estas ideas a otras personas, aún estando errada, acaba comportándose como el ciego que no consigue percibir que la luz se apagó. 

 

EL MUDO Y EL PAPAGAYO

 

Un novicio preguntó a Zu Shou: Digamos que un individuo se ilumina pero no consigue expresarse con palabras, ¿con qué puede ser comparado?

-Con un mudo que prueba la miel.

-Digamos que un individuo todavía no ha alcanzado la Iluminación, sin embargo se expresa (al respecto) con palabras floreadas, ¿con qué puede ser comparado?

-Con un papagayo parlanchín.

Practicar el Ch’an (meditación contemplativa) se asemeja a un mudo que sabe que, lo que consigue realizar en su interior, no puede expresarlo a otras personas. 

De lo que más se debe tener recelo es de aquel que se asemeja a un papagayo. En su interior no realizó nada, sin embargo abre la boca para decir cosas sin sentido, y se deja llevar por los “Iluminados de la boca para afuera”.

 

EL GENERAL Y SU RELIQUIA

 

Había un general que estaba en su casa apreciando su colección de antigüedades, cuando de repente casi se le cae un precioso jarrón.

-¡Oh! ¡Qué susto!

Pensó: "Ya he dirigido millares de soldados, enfrentando diversas situaciones de vida o muerte y jamás me atemoricé. ¿Por qué será que hoy por causa de una vasija me asusté de esa manera?”.

Finalmente, él comprendió que el hecho de tener en su mente “deseo y rechazo” era la causa de su miedo. Entonces simplemente arrojó la valiosa vasija y la quebró.

 

Existiendo la intención de ganancias y pérdidas, entonces existirán tristezas y alegrías. Debe superar el concepto del “bien y el mal” y de “ganancias y pérdidas” y dejar fluir el curso natural de la vida.

 

NI MÁS NI MENOS
(EN LA MEDIDA JUSTA)

 

    Existía un hombre muy rico que a pesar de tener mucho dinero tenía una naturaleza mezquina. No soportaba el hecho de gastar ni siquiera un centavo de su dinero.
    Un hermoso día, el Maestro Ch`an (Zen) Mo (silencioso) Hsin (divino) fue a visitarlo.
    -El monje dijo: “Suponga que mi puño estuviera cerrado así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo llamaría a esto?...”
    -“Una anormalidad (deformación).”
    -“Suponga que esta mano estuviera abierta así para siempre, desde el nacimiento hasta la muerte, sin cambio; ¿cómo llamaría a esto?...”
    -“Eso también sería una anormalidad.”
    -“Sólo es preciso que usted comprenda lo que acabamos de conversar, para que se convierta en una persona rica y feliz.”

    A partir de ese momento, ese hombre rico consiguió desbloquearse y transformar sus actitudes. No sólo se convirtió en una persona austera, sino que también entendió el significado de la caridad y los méritos de ser generoso.
 

 Todos los extremos, el bien y el mal, el tener y el no tener, la riqueza y la miseria, yo y los otros, etc..., son sólo divisiones generadas por la mente. Estamos dividiéndonos así entre la ilusión de los opuestos. El Ch`an es exactamente el punto medio entre dos extremos sin la mínima tendencia hacia alguno de los lados.

PUERTA DEL PARAÍSO


 
Un gran general preguntó al maestro:
-¿Realmente existen el paraíso y el infierno?
-¿Usted qué hace?
-Soy un general.
-¡Haa! ¿Qué general? ¡Mas bien parece un carnicero!
-¡¿Qué?! -dijo furioso el general- ¡Lo voy a matar!
-En este momento se abre la puerta del infierno.
-Disculpe, perdí mi postura...
-En este instante se abre la puerta del paraíso.
 Las puertas del paraíso y del infierno no se abren sólo después de la muerte. Todo sucede en un breve instante. ¡Todo está en su mente!

SI NO HAY TRABAJO, NO HAY COMIDA


 Hyakujo, un maestro Ch'an (Zen) chino, acostumbraba trabajar con sus discípulos aún teniendo ochenta años; cortando el pasto del jardín, limpiando el suelo y podando los árboles. Los discípulos sentían pena al ver trabajar tan arduamente al anciano maestro, pero ellos sabían que él no escucharía sus consejos de dejar de hacerlo. Entonces resolvieron esconder sus herramientas. Aquél día el maestro no comió. Lo mismo ocurrió el día siguiente, y el otro.
-Él debe estar enojado porque hemos escondido sus herramientas. -pensaron los discípulos- Es mejor que las coloquemos nuevamente en su lugar.
El día que ellos lo hicieron, el maestro trabajó y comió como antes. 
Por la noche simplemente los instruyó diciendo:
-"Si no hay trabajo, no hay comida".

VERDADERA RIQUEZA


 
Un hombre muy rico le pidió a Sengai que le escribiese algo para la continuidad de la prosperidad de su familia, de manera que ésta pudiese manterner su fortuna de generación en generación.
  Sengai tomó una larga hoja de papel de arroz y escribió: "El padre muere, el hijo muere, el nieto muere".
  El hombre rico se indignó y ofendió: "¡Yo le pedí que escribiese algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué realizó una broma de este tipo?".
  Sengai explicó tranquilamente: "No pretendí hacer bromas. Sí antes de su muerte su hijo muriera, esto lo heriría inmensamente. Sí su nieto se fuera antes que su hijo, tanto usted como él estarían destruidos. Pero si su familia, de generación en generación, muere en el orden que le describí, ése sería el curso más natural de la vida. Yo llamo a eso verdadera riqueza".

CAZANDO DOS CONEJOS

 

  Un estudiante de artes marciales se aproximó a su maestro con una pregunta:
"Me gustaría aumentar mi conocimiento de las artes marciales. Además de lo que aprendí con usted, me gustaría estudiar con otro profesor para poder aprender otro estilo. ¿Qué piensa de mi idea?".
  "El cazador que acecha dos conejos al mismo tiempo", respondió el maestro, "corre el riesgo de no poder atrapar a ninguno."

EL AHORA

 

  Un guerrero japonés fue capturado por sus enemigos y encarcelado. Aquella noche no podía dormir, porque sabía que al día siguiente  iba a ser interrogado, torturado y ejecutado. Entonces surgieron en su mente las palabras de su maestro Zen: "El mañana no es real. Es una ilusión. La única realidad es el Ahora. El verdadero sufrimiento es vivir ignorando este Dharma (enseñanza)".
  En medio de su terror, súbitamente comprendió el sentido de estas palabras, se sintió en paz y durmió tranquilamente.
 

 

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