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Al poco tiempo de tomar la
fórmula pareciera que la persona pudiera respirar con más
profundidad.
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Aparece una comprensión
del sentido de lo que le ocurre.
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El rostro parece más
distendido. Hay más armonía en los rasgos y en la mirada,
con una sensación de mayor armonía.
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La reacomodación de
la energía produce en algunos casos –no en todos– un aumento en
la necesidad de dormir o descansar temporariamente.
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Pueden resurgir viejos síntomas
de enfermedades que creíamos superadas pero que en realidad aún
se encontraban en el organismo y que ahora sí van a ser expulsadas
definitivamente.
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Se recuerdan más vívidamente
los sueños. Esto prueba cómo se van poniendo en movimiento
las estructuras inconscientes en forma positiva, con la disminución
de la represión.
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Aparecen sensaciones de más
fuerza y vitalidad.
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Pareciera que la persona
se vuelve más espiritual, buena, cariñosa, alegre, tranquila,
contenta y llena de amor hacia su entorno, pudiendo comprender más
a los demás.
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El entorno suele notar los
cambios antes que el propio interesado. Así es común escuchar:
"Estás más tranquilo", "Podés escuchar con menor ansiedad
lo que te digo".
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Uno se permite llorar, o
llora menos si ése era el desequilibrio.
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Se adquiere una mayor capacidad
de autoobservación. Los enojos duran menos, o no se producen por
motivos injustificados.
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Se pueden aclarar las cosas
que nos molestan con menos temor.
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Se adquiere una mayor posibilidad
de escuchar, ver y entender.
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Se equilibran las funciones
fisiológicas: reducción de peso, mejor digestión,
mejor circulación sanguínea en manos y pies, menos impurezas
en la piel, desaparecen los dolores de cabeza.
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Aumenta la sensibilidad,
produciéndose un acercamiento hacia la naturaleza.
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Aumenta la tolerancia y se
acepta a cada uno como es sin intentar cambiarlo.
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Mejoran los problemas físicos.
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Sensación de mayor
tranquilidad.
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Aún en enfermedades
incurables, las flores traen alivio y permiten una "descarga psíquica"
del peso de esa dolencia, generando una actitud diferente frente a la situación,
tomándola con mayor tranquilidad de espíritu y energía
positiva.
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Producen alivio en las tensiones,
aún en el dolor.
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Las esencias florales no
actúan sobre el síntoma, sino a niveles de mayor profundidad
y con mucha suavidad, sin violencia ni agresividad.
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Permiten que el sujeto pueda
ir "digiriendo" física y emocionalmente las modificaciones.
No hay dos terapias que transcurran
igual, dado que no hay dos individuos iguales. Cada desarrollo es diferente
porque la historia, el entorno y el tiempo de cada paciente es distinto. |